Para distinguir derecha e izquierda

Para distinguir derecha e izquierda

La lateralidad significa el predominio de una mano o un pie sobre otro. A la edad de 4 ó 5 años se define su lateralidad. ¿Sabes cómo favorecer su desarrollo?

Es fácil si lo hacemos de una manera divertida a través del juego. A los peques les encanta pintarse la cara como los indios o los payasos y es una actividad perfecta que les ayudará a diferenciar entre la derecha y la izquierda. ¡Sólo hace falta un poquito de imaginación!

Existen niños diestros y niños zurdos, es decir, niños que utilizan principalmente la mano derecha para escribir, cortar, comer, pintar, etc., y otros que se defienden mejor con la izquierda. Lo mismo que ocurre con las manos, sucede con otras partes del cuerpo: los pies, los oídos, los ojos. Siempre prevalecerá uno sobre otro.

Puede ocurrir que un niño sea diestro con la mano (lateralidad derecha) y su pie predominante sea el izquierdo. A esto último se le llama lateralidad cruzada. Son comportamientos que podemos observar… ¡Haciendo el indio!

La lateralidad no queda definida hasta la edad de 4 ó 5 años. Sin embargo, hay que favorecer su madurez con distintos ejercicios y observar cómo se desenvuelven los pequeños con las dos manos.

Una actividad que potencia la lateralidad es la de pintarse la cara. ¡A los niños les encanta todo lo que sea pringarse y mojar sus manitas en botes de pintura! En primer lugar, el niño debe situarse frente a un espejo para que distinga el lado de la cara que se maquilla.

Además, hay que tener presente que toda actividad realizada con los chavales debe ambientarse adecuadamente. ¿Cómo? Con imaginación. Con ello conseguimos crear la motivación necesaria para que el niño se introduzca en el juego con naturalidad y muchas ganas de pasárselo bien. Así, podemos empezar contándoles una historia que despierte su curiosidad:

“Durante más de 10.000 años y en todo el mundo, la gente ha decorado su cuerpo con pinturas de muchos colores. Los artistas del teatro, las princesas y las reinas de todos los tiempos, los indios de América, las bailarinas japonesas llamadas Geisas, los payasos del circo, los hombres primitivos… ¡Es una costumbre mágica y sorprendente! Por ejemplo, antes de ir a la guerra, algunos indios norteamericanos se pintaban de rojo el contorno de los ojos y las orejas para tener buena suerte en sus luchas y asustar al enemigo… ”

Les damos pinturas especiales de maquillaje y… ¡A meter los dedos! Los papás son los jefes de la tribu. Así que vosotros daréis las órdenes a los guerreros:

 

– Ahora nos pintamos la ceja derecha de color rojo.

– Ahora la ceja izquierda de amarillo.

– Hacemos un círculo en la mejilla derecha.

– Nos pintamos el ojo izquierdo de azul… etc.

 

Sólo son algunos ejemplos. Se pueden inventar infinidad de leyendas fantásticas. Sin darse cuenta, el niño aprenderá a distinguir derecha de izquierda. Desarrollará su lateralidad y pasará un rato muy divertido que seguro habrá que repetir. ¡Paciencia, papás!

 

Marimar Cariñena Lozano

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