La escritura en los niños zurdos

Si el ámbito de la escritura es especialmente complicado para los más pequeños, este hecho se acrecienta en los niños zurdos. La persona zurda debe adaptarse a las normas de escribir de izquierda a derecha, que son contrarias a lo que a él le sale de forma natural. Además, debe adaptarse a su nueva postura forzada para poder escribir, en forma de gancho, con la muñeca doblada y cogiendo el bolígrafo o el lápiz en forma de pinza. Es la manera de poder ver que está escribiendo.

Por lo tanto, lo primero es enseñar al niño a coger bien el lápiz o el bolígrafo, con el pulgar y el índice. Después facilitar la posición del papel para que no tuerza la mano. Se recomiendan libretas con espirales a la derecha o en el lado superior o folios sueltos. Además, es importante utilizar un bolígrafo de tinta de gel, que se deslice suavemente, y de secado rápido.

¿Por qué algunos niños usan la mano derecha y otros la izquierda?

Los estudios y las hipótesis sugieren diversos motivos:

  • genética
  • alto nivel de testosterona
  • cultura
  • desarrollo geográfico
  • estrés de nacimiento
  • incapacidad temporal de larga duración de la mano derecha
  • teoría de la evolución de la asimetría

Principales problemas de un niño zurdo

La escritura convencional está desarrollada exclusivamente para las personas diestras. Escribimos a mano de izquierda a derecha. Dejamos libre la escritura a medida que escribimos. En un zurdo, todo este proceso es mucho más complicado. Su mano izquierda cubre todo el texto escrito impidiéndole ver la escritura en toda su perspectiva y ensuciando lo que ha escrito.

En muchos casos los niños zurdos invierten las letras o escriben en espejo, es decir, escriben las letras y palabras en el correcto orden, pero en la dirección contraria y con las letras orientadas al revés. Por este motivo se relaciona la condición de ser zurdo con la dislexia.

¿Son los niños zurdos más inteligentes?

No es que sean más inteligentes, sino que tienen una capacidad de adaptación mayor; se realizan más conexiones neuronales. Su estructura cerebral y su lateralidad funcionan mejor cuando se les permite usar la mano izquierda. Por eso, lo más importante es no obligarles a usar la mano derecha, no hay que convertirlos en diestros.

Cómo ayudar a los niños zurdos

Lo primero de todo es no tratar de convertirles en diestros, cada uno aprende a escribir a su manera. Lo segundo a tener en cuenta es paciencia por parte de los padres o los profesores. Debemos ponernos en su lugar para llegar a entender la complejidad de ser zurdo en un mundo de diestros. Un tercer punto importante es respetar su lateralidad y ayudarles a desarrollarse como personas.

El momento más importante es cuando se enseña a escribir a un zurdo. En la mayoría de los casos, un niño zurdo empieza escribiendo correctamente, pero en espejo. La manera de ayudarles y hacerles comprender que no hay nada malo o equivocado en su manera de escribir es:

  • No castigándolo por lo que lo hace
  • Retroalimentándolo positivamente
  • Explicándole que su manera de escribir es correcta, aunque no habitual

Visitado em 16/04/2020

La scrittura della mano sinistra

Capita spesso, più frequentemente ai giorni nostri, di notare un bambino che usa la mano sinistra non solo per scrivere, ma per raccogliere i giochi, per salutare, per aprire una porta, e con stupore e meraviglia di noi destri, mangiare la minestra in brodo con un’abilità da equilibrista.

Certo, fino a qualche decennio fa, i mancini erano contrastati con tutti i mezzi, leciti o meno, affinché non usassero una mano ritenuta “del diavolo” o di cattivo presagio, nonché storpia o ladra. Il neuropediatra Stéphane Thieffry, nel suo libro Le main de l’homme, afferma che il mancinismo non è una malattia, ma un carattere biologico, una delle normali possibilità di instaurazione della dominanza di un emisfero cerebrale sull’altro.

Ciò non toglie che per il bambino mancino scrivere rappresenta uno sforzo maggiore rispetto a chi usa la mano destra. La mano sinistra nella scrittura deve compiere un cammino tortuoso e pieno di ostacoli, che non corrisponde in primo luogo alla direzione della scrittura, che procede da sinistra a destra.

Se nei bambini che scrivono normalmente con la mano destra il movimento scrittorio è progressivo, e favorisce l’allontanamento del braccio dal corpo, rendendo agevole il movimento, nel bambino mancino il movimento avviene con l’avvicinamento del braccio che urta il corpo, frenando la progressione. Partendo da sinistra, il mancino copre con la mano ciò che sta scrivendo, con conseguente difficoltà a livello di chiarezza e di ortografia, perché manca la visione d’insieme. E’ bene tener conto delle difficoltà del bambino che scrive con la mano sinistra, in una cultura di destrimani, in cui egli è costretto ad elaborare e a fare suoi gesti che non sono fatti per la sua mano, e ciò può avere ripercussioni sul rendimento scolastico, à.

Molto di questi bambini e ragazzi riescono a superare le difficoltà, e a valorizzare sé e la mano considerata maldestra. Spetta agli educatori, ai genitori, agli insegnanti, evidenziare le difficoltà non superate – non certo con frasi tipo: “scrivi come una gallina!” che non servono altro che a svalutare ulteriormente il bambino già in difficoltà -, e promuovere azioni che possano approfondire il problema e giungere ad una soluzione, anche con l’aiuto di uno specialista.

A questo proposito esiste una tecnica di rieducazione della scrittura che può essere di supporto non solo in casi gravi o conclamati, ma anche quando i piccoli problemi, specialmente durante il periodo della scuola elementare, si affacciano e vengono tante volte trascurati, sperando che passino da soli.

Marta Crociati – Consulente grafologo – [email protected]

Chi desidera sottoporre la propria scrittura al grafologo, può portare un proprio scritto (almeno due o tre pagine) alla redazione e firmare una liberatoria per la legge sulla privacy. In un prossimo numero del giornale risponderò delineando in modo sintetico un profilo che evidenzi caratteristiche e peculiarità dei soggetti richiedenti

Marta Crociati

http://www.chiamamicitta.com/n401/grafo.htm

Lateralidad e dominancia cerebral

La mayoría de los animales prefieren utilizar un lado del cuerpo más que el otro. Son preferencias individuales que sólo en los seres humanos se han convertido en una preferencia de especie. ¡Bueno, en los humanos y en los cuervos de Nueva Caledonia, que también muestran una predilección por el uso preponderante de su lado derecho! Esta lateralidad funcional, relacionada con la dominancia hemisférica cerebral, abre nuevas vías para comprender el mundo de los zurdos, la especialización hemisférica cerebral y el origen y funcionamiento de algunas actividades mentales superiores, como la memoria o el lenguaje humano.

El cuervo de Nueva Caledonia es un pájaro con fama de listo. Desde hace más de una década se le ha visto servirse de ramitas y de hojas para extraer insectos y larvas de las grietas de los troncos. En el último par de años se sospechaba que tan astuto animal era capaz incluso de fabricar tales herramientas para ese propósito concreto.

El tema es serio. Una cosa es aprovechar materiales encontrados por ahí para utilizarlos en una acción precisa (estrategia que ponen en práctica muchos animales) y otra muy distinta es construir expresamente utensilios para beneficiarse de su uso. Si se podía comprobar que esto era así, no habría duda de que el pájaro neocaledoniano vería incrementar algunos puntos su ya alto cociente de inteligencia.

Pues bien, tres psicólogos animales de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda, comandados por Gavin Hunt , que lleva ya quince años estudiando la conducta de los córvidos, publicaban un interesante estudio el pasado mes de diciembre (“Nature”; 13 de diciembre de 2001). En él no sólo confirmaban la naturaleza constructiva de herramientas aguzadas por parte del cuervo de Nueva Caledonia sino también el hecho sorprendente de que este animal exhibe una marcada lateralidad en la realización de tales utensilios. Para los autores de este trabajo, se trata de “la primera demostración de lateralidad en habilidades manipuladoras que muestra una especie, además del ser humano”.

¿Cómo ha sido posible detectar en el cuervo de Nueva Caledonia (“Corvus moneduloides”) el predominio de una mitad del cuerpo sobre la otra durante la realización de utensilios? Pues observando atentamente cómo el ave realiza tan provechosa tarea. El cuervo “talla” sus herramientas utilizando como materia prima las hojas del pándano (“Pandanus utilis” u otras especies de este mismo género). Este árbol presenta puñados apretados de hojas largas y estrechas, glaucas y recias, con espinas en los márgenes y en el nervio central del envés. El pájaro recorta con el pico un pedazo puntiagudo de hoja de unos 18,5 cm de largo y algo menos de 1 cm de ancho.

En su trabajo sigue una secuencia precisa de acciones, ya que empieza siempre por el extremo aguzado de la herramienta, y en la mayoría de las ocasiones, a partir del margen izquierdo de la hoja, que recorta con el lado derecho del pico, guiándose con el ojo derecho. Se ha comprobado que la hoja se corta longitudinalmente con igual facilidad partiendo del margen izquierdo o derecho, y “no hemos podido observar razón alguna que explique esta preferencia por trabajar de izquierda a derecha”, asegura Hunt después efectuar con su equipo más de 3.700 inspecciones en diecinueve puntos de observación repartidos por toda Grande Terre, la mayor de las islas de Nueva Caledonia .

En cualquier caso, las herramientas fabricadas por los cuervos eran muy parecidas entre sí y sus características no estaban determinadas por el material utilizado sino que implicaban un “programa neural” establecido. Por eso, “la lateralidad en los cuervos puede reflejar la complejidad de la realización secuencial de herramientas y una especialización del sistema ojo derecho-hemisferio izquierdo en la ejecución de acciones secuenciales no espaciales”, condensan los investigadores.

 

Loros zurdos, ballenas diestras y bebés chimpancés

Son muchos los animales con una mitad del cuerpo predominante sobre la otra. En las aves, por ejemplo, muchos loros y cacatúas usan preferentemente la pata izquierda para sostener el alimento o para llevárselo a la boca. En cambio, las ballenas jorobadas tienen preferencia por su lado derecho, y así lo manifiestan cuando capturan a sus presas o cuando dan coletazos sobre la superficie del agua. Perros, gatos y caballos también muestran una preferencia por uno u otro lado del cuerpo.

Con los chimpancés se observa una circunstancia curiosa, ya que aproximadamente la mitad de la población presenta preferencia por una mano u otra en su medio natural, mientras que en cautividad la mayoría de los individuos se decanta por la mano derecha. Para la antropóloga biológica Martha Holder, de la Universidad de Indiana en Bloomington, “la reclusión de animales en condiciones ambientales y sociales artificiales favorece los cambios conductuales”. Esta científica ha estudiado el uso de la mano predominante en el desempeño de distintas tareas manipulativas en grupos de gorilas de la montaña y chimpancés, así como en monos colobo rojo, monos de cola roja y monos mangabey de mejilla gris.

Entre sus conclusiones se afirma que si bien la mayoría de individuos prefiere a menudo el uso de una u otra mano en la realización de tareas operativas, “no he encontrado pruebas convincentes de preferencia o dominancia de una mano a nivel de especie, como se advierte en los humanos”.

Con ánimo de aportar otros datos sobre el predominio de una u otra mano, más allá de los condicionantes de carácter ambiental, los primatólogos Bill Hopkins y Jeremy Dahl, del Yerkes Regional Primate Research Center, en Atlanta, consideran que entre los chimpancés, los factores genéticos (aún indeterminados) y el orden de nacimiento tienen una gran influencia en la establecimiento de la mano que prefieren utilizar en la ejecución de determinadas tareas.

En un estudio (“Psychological Science”; julio de 2001), estos investigadores examinaron a 134 parejas madre-bebé chimpancé, que distribuyeron en dos grupos según el orden de nacimiento del bebé. Así pudieron comprobar que los bebés primogénitos o tardíos presentan muchas más probabilidades de ser zurdos que los bebés intermedios, debido a “ciertos factores biológicos muy potentes involucrados en la configuración de la organización cerebral, que de alguna manera ocasiona la zurdera o predominio de la mano izquierda”, manifiestan los investigadores, que sostienen que entre los chimpancés los diestros doblan en número a los zurdos (en el ser humano esta proporción se sitúa en torno al 10%, como se comenta más adelante).

Estos investigadores esperan ahora iniciar estudios hormonales en chimpancés embarazadas y realizar análisis genéticos amplios, ya que sospechan que la predominancia de una u otra mano posee una fuerte base genética.

 

Genes huidizos y ecografías bajo sospecha

También en humanos es mucho más frecuente que un niño sea zurdo si uno o ambos de sus progenitores lo son. Se estima que el 46% de la descendencia de una pareja zurda también preferirá el uso de la izquierda, mientras que sólo el 4% de la descendencia de una pareja diestra presentará un predominio de uso de la izquierda.

Las madres zurdas tienen más descendencia zurda que los padres zurdos; así, el 64% de niños con madres zurdas y el 17% de niños de padres zurdos prefieren el uso de la mano izquierda, según un estudio de Michael Harkins (“Developmental Psychobiology”; setiembre de 1988).

Porcentualmente, hay más hombres zurdos que mujeres y en los países anglosajones hay más zurdos que en los países mediterráneos (tradicionalmente más restrictivos con la zurdera). Aunque se determina que el 10% de la población es zurda (otros elevan este porcentaje hasta el 15%), se dice que sólo el 65% de la población son diestros verdaderos, dado que son bastante frecuentes los casos de lateralidad cruzada, manifestada con el predomino mano derecha-pie izquierdo o viceversa.

Muchos de estos datos hacen pensar que la zurdera sea una mera cuestión de genes. En 1996, el genetista Amar Klar sugirió que un único gen hacía que una persona fuera diestra. Klar aseguraba que el 80% de la población expresaba este gen y los que no lo hacían tenían las mismas posibilidades de ser diestros o zurdos. Por el momento este gen huidizo no ha sido aún identificado, aunque muchos expertos no creen que el predominio de una mano sobre la otra sea una cuestión “tan simple”.

En otras ocasiones, además de los genes, las investigaciones para desentrañar las causas de la zurdera se han centrado en la edad de la madre (las madres de entre 30 y 35 años tienen un 25% más de probabilidades de tener descendencia zurda), las condiciones ambientales uterinas durante el embarazo (altos niveles de testosterona favorecerían la preferencia de la mano izquierda en el niño) o de las circunstancias perinatales (nacimiento pretérmino o un bajo peso al nacer), que se creían que incitaban la preeminencia de una mano sobre la otra. En muchos casos, a pesar de la aparente ingeniosidad de algunas hipótesis, no existen pruebas convincentes que permitan realizar una afirmación contundente.

No obstante, en estos últimos tiempos, se habla insistentemente de la posible influencia de las pruebas ultrasónicas (ecografías) como causa determinante de la zurdera. En un estudio reciente (“Epidemiology”; noviembre de 2001), Helle Kieler , del Instituto Karolinska, en Suecia, ha establecido que las mujeres embarazadas que se someten a dos pruebas ultrasónicas (después de las 17 y de las 37 semanas), tienen el 32% más de probabilidades de tener varones zurdos que las embarazadas que no se efectúan tales pruebas.

Parece ser que las técnicas ultrasónicas “alteran de alguna manera el desarrollo normal del cerebro” masculino, “posiblemente -apunta Kieler- debido al fenómeno de la cavitación , que afectaría la migración neuronal en los primeros estadios del desarrollo”. Tan contundente aseveración no es compartida por los expertos, que no aceptan que los ultrasonidos pueden alterar tan selectivamente el cerebro humano.

Este estudio sueco es metodológicamente correcto, pero quizá no ha tenido en cuenta posibles influencias ambientales postnatales o ha pasado por alto otras condiciones de la madre gestante. Y lo que a todas luces parece es considerar la zurdera como un marcador del desarrollo anormal del cerebro masculino, ya que la realidad invalida por completo una suposición tan vacua. Kieler ha recordado que en un estudio suyo anterior no se observó que los ultrasonidos afectaran el predominio de una u otra mano en niñas, cuyo desarrollo cerebral es más rápido.

Pero de todo es posible sacar alguna enseñanza. Estudios de esta índole, por controvertidos que sean, quizás sirvan para alertar sobre la remota “nocividad” de unas “técnicas inocuas” para casi todos. Así, como medida de precaución, algunos expertos sugieren que deberían evitarse las ecografías rutinarias o realizadas como meros recuerdos, ya que esta prueba diagnóstica debe efectuarse siempre bajo un estricto criterio médico con los fines exclusivos de determinar el estado general de salud del feto y la buena marcha del embarazo.

 

El milagro de la vida y la lateralidad

Genes inexpresados, baños fetales de testosterona e incluso ecografías trastocadoras… Todo parece indicar que los zurdos viven de milagro, inmersos en un turbio pasado y aquejados por todo tipo de desgracias. Si bien las cosas han cambiado mucho en las últimas décadas, a los zurdos aún se les imputan desde trastornos de aprendizaje, bajo rendimiento académico y dificultades con la lectura y el cálculo hasta un mayor índice de enfermedades respiratorias, gastrointestinales e inmunológicas, sin olvidar una mayor torpeza manual, la desorientación espacial y un riesgo triplicado de convertirse en alcohólicos, entre otras lindezas. Sin embargo, la mayoría de estos “trastornos” son más infundados que reales y nunca se han podido demostrar en estudios epidemiológicos serios.

Otra cosa son los zurdos contrariados (zurdos obligados a actuar y a comportarse como diestros), en quienes se puede observar algunas vacilaciones en el desarrollo psicomotor y ciertos problemas de adaptación, compartidos en ocasiones con personas ambidiestras o con aquellas que presentan una lateralidad mal definida. Así, pues, ni enfermedad ni trastorno ni dolencia ni tan siquiera un mal hábito que haya que remediar, la zurdera es “simplemente” la consecuencia de una determinada dominancia cerebral.

El ser humano nace con una organización cerebral establecida y pretender cambiar el predominio de una mano sobre la otra sólo acaba aportando confusión e inseguridad. El niño debe desarrollar su lateralidad espontáneamente.

Hacia los 3 años ya muestra una mano preferente, aunque suela probar ambas manos en numerosas ocasiones. A tan corta edad, la mayoría de los niños son ambidiestros. Hacia los 4 años se establece la preferencia de una mitad del cuerpo sobre la otra. Y hacia los 7 años, esta lateralidad se aposenta y el niño opta por una mano para escribir, un ojo y un oído prioritarios y una pierna y un pie para jugar al fútbol. En numerosos casos, inicialmente, se observa una lateralidad cruzada, y un niño diestro puede darle al balón con la pierna izquierda o una niña zurda puede ser diestra de ojo o de oído.

 

Cerebro, hemisferios y dominios cerebrales

El cerebro humano que es un órgano doble, formado por dos hemisferios que mantienen un diálogo constante y realizan un trabajo conjunto. La comunicación interhemisférica se efectúa básicamente a través del cuerpo calloso, un haz de unos 200 millones de fibras tendido entre ambos hemisferios.

Aunque son aparentemente similares, ambos hemisferios funcionan de forma distinta. Normalmente, un hemisferio domina sobre el otro. En los diestros, el hemisferio dominante es el izquierdo, que rige los movimientos del lado derecho del cuerpo, mientras que los zurdos se ven dominados por su hemisferio derecho, que rige el lado izquierdo del cuerpo.

Cada hemisferio presenta unas especializaciones funcionales concretas, ya que algunos de los mecanismos neurales conocidos se encuentran situados primordialmente en uno de los dos hemisferios. Así, el hemisferio izquierdo ejecuta preferentemente las funciones lógicas o matemáticas, el lenguaje o la escritura; mientras que el hemisferio derecho comanda predominantemente las funciones emocionales y creativas.

Es debido a esta especialización funcional hemisférica por la que los zurdos son considerados más sensibles e imaginativos, aunque también más torpes y menos locuaces que los diestros. Como contrapartida, se atribuye a los zurdos un cuerpo calloso más consistente, grueso y fibroso, gracias la cual la comunicación entre ambos hemisferios cerebrales se realizaría con mayor precisión y celeridad.

Pero no es imprescindible ser zurdo para poseer una buena interconexión hemisférica y un cuerpo calloso como dios manda. Es preciso, eso sí, tener parientes que sí lo sean. En personas zurdas o en diestros emparentados próximamente con zurdos (padre o hermano), al ser mayor el cuerpo calloso, los hemisferios interaccionan más activamente, según se desprende de un estudio (“Neuropsychology”; octubre de 2001) de Stephen Christman y Ruth Proppper, de la Universidad de Toledo, en Ohio.

Estos investigadores determinaron que una robusta interconexión cerebral otorgaba una mejor memoria episódica (recuerdo de experiencias junto con sus relaciones espacio-temporales) que los diestros sin parientes zurdos, aunque una peor memoria semántica (recuerdo del significado de las palabras o de datos descontextualizados).

Se sospecha que la información tiende a almacenarse en el hemisferio izquierdo, mientras que el contexto espacio-temporal lo hace en el derecho, por lo que una conexión interhemisférica eficaz ofrecería una mayor capacidad para evocar los recuerdos en su contexto temporal y espacial. Por su parte, la memoria semántica parece contentarse con un solo hemisferio para su funcionamiento, por lo que una buena interconexión no tendría tanta relevancia.

 

Zurdos con lenguaje bilateral

La relación entre el uso preferente de una mano y la lateralización de funciones cerebrales es un tema apasionante que viene de antiguo, concretamente de mediados del siglo XIX, momento en que el neurocirujano francés Paul Broca identificara una zona en la tercera circunvolución frontal del hemisferio izquierdo, a la que atribuyó la “residencia” del lenguaje articulado, zona que fue llamada posteriormente área de Broca.

Este científico también fue uno de los primeros en relacionar la lateralización del lenguaje con el uso preferente de una mano y tuvo la genialidad de precisar, a diferencia de otros científicos más burdos, la relación entre el uso de una mano particular y la lateralización del lenguaje con el desarrollo precoz del hemisferio izquierdo.

Estudios muy posteriores han señalado que la gran mayoría de las personas diestras muestran una lateralización izquierda del lenguaje. Sorprendentemente, en los zurdos acontece casi exactamente lo mismo, ya que gran parte de las personas zurdas o ambidiestras presentan una lateralización izquierda del lenguaje, si bien un porcentaje notorio de zurdos posee una lateralización derecha o una lateralización indistinta del lenguaje.

Con todo, quizás para complicar aún más las cosas, algunas funciones del lenguaje, como su contenido emocional, activan áreas especializadas del hemisferio derecho en personas con el área del lenguaje propiamente en el hemisferio izquierdo.

Por lo visto, en neurociencia, las relaciones claras y directas no se prodigan en exceso y las cosas son siempre algo más complejas de lo que se había temido en un principio. Por este motivo, cualquier ayuda, por extraña que pueda parecer, es bienvenida. Incluso si procede de una especie aparentemente tan alejada del ser humano como es el cuervo de Nueva Caledonia…

Así, se ha propuesto que la preferencia por la mano derecha del ser humano puede ser una consecuencia de la evolución del lenguaje, cuya área se encuentra predominantemente -como acabamos de ver- en el hemisferio izquierdo del cerebro. Sin embargo, los “inocentes” trabajos de Gavin Hunt y sus colaboradores con los cuervos neocaledonianos se decantan por la posibilidad de que la lateralización mostrada por una especie sea más bien una adaptación para la programación neural eficiente de un procesamiento secuencial complejo, del que tanto el lenguaje y la preferencia de la mano derecha en los seres humanos como la realización de herramientas en los córvidos parecen constituir ejemplos equivalentes.

 

fonte http://www.cienciadigital.net/febrero2002/frame_zurdos.html

Visitado em 16/06/07

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para distinguir derecha e izquierda

La lateralidad significa el predominio de una mano o un pie sobre otro. A la edad de 4 ó 5 años se define su lateralidad. ¿Sabes cómo favorecer su desarrollo?

Es fácil si lo hacemos de una manera divertida a través del juego. A los peques les encanta pintarse la cara como los indios o los payasos y es una actividad perfecta que les ayudará a diferenciar entre la derecha y la izquierda. ¡Sólo hace falta un poquito de imaginación!

Existen niños diestros y niños zurdos, es decir, niños que utilizan principalmente la mano derecha para escribir, cortar, comer, pintar, etc., y otros que se defienden mejor con la izquierda. Lo mismo que ocurre con las manos, sucede con otras partes del cuerpo: los pies, los oídos, los ojos. Siempre prevalecerá uno sobre otro.

Puede ocurrir que un niño sea diestro con la mano (lateralidad derecha) y su pie predominante sea el izquierdo. A esto último se le llama lateralidad cruzada. Son comportamientos que podemos observar… ¡Haciendo el indio!

La lateralidad no queda definida hasta la edad de 4 ó 5 años. Sin embargo, hay que favorecer su madurez con distintos ejercicios y observar cómo se desenvuelven los pequeños con las dos manos.

Una actividad que potencia la lateralidad es la de pintarse la cara. ¡A los niños les encanta todo lo que sea pringarse y mojar sus manitas en botes de pintura! En primer lugar, el niño debe situarse frente a un espejo para que distinga el lado de la cara que se maquilla.

Además, hay que tener presente que toda actividad realizada con los chavales debe ambientarse adecuadamente. ¿Cómo? Con imaginación. Con ello conseguimos crear la motivación necesaria para que el niño se introduzca en el juego con naturalidad y muchas ganas de pasárselo bien. Así, podemos empezar contándoles una historia que despierte su curiosidad:

“Durante más de 10.000 años y en todo el mundo, la gente ha decorado su cuerpo con pinturas de muchos colores. Los artistas del teatro, las princesas y las reinas de todos los tiempos, los indios de América, las bailarinas japonesas llamadas Geisas, los payasos del circo, los hombres primitivos… ¡Es una costumbre mágica y sorprendente! Por ejemplo, antes de ir a la guerra, algunos indios norteamericanos se pintaban de rojo el contorno de los ojos y las orejas para tener buena suerte en sus luchas y asustar al enemigo… ”

Les damos pinturas especiales de maquillaje y… ¡A meter los dedos! Los papás son los jefes de la tribu. Así que vosotros daréis las órdenes a los guerreros:

 

– Ahora nos pintamos la ceja derecha de color rojo.

– Ahora la ceja izquierda de amarillo.

– Hacemos un círculo en la mejilla derecha.

– Nos pintamos el ojo izquierdo de azul… etc.

 

Sólo son algunos ejemplos. Se pueden inventar infinidad de leyendas fantásticas. Sin darse cuenta, el niño aprenderá a distinguir derecha de izquierda. Desarrollará su lateralidad y pasará un rato muy divertido que seguro habrá que repetir. ¡Paciencia, papás!

 

Marimar Cariñena Lozano

fonte

 

Tutto quello che dovete sapere sui bambini mancini

Un bambino su dieci è mancino, una caratteristica che diventa definitiva verso i cinque-sei anni e le cui cause non sono ancora state chiarite dalla scienza

Circa il 10% della popolazione mondiale è mancina, una percentuale che si ripete nell’uomo da millenni sin dalla preistoria. Tuttavia, si sa ancora molto poco di questo fenomeno.

Di certo, è una caratteristica che deriva da una componente genetica, ma al momento non c’è una teoria univoca che spieghi il motivo per cui un bambino prende una penna con la mano sinistra.

 

Come capire se un bambino è mancino
Non c’è modo di prevedere se un bambino sarà mancino o destrimano. Verso i quattro anni, quando inizia ad approcciare l’attività grafica con una migliore abilità, si comincia a osservare una preferenza per una mano piuttosto che per l’altra.

«Si tratta però ancora di una fase sperimentale: è solo più tardi, tra i cinque e i sei anni, che si definisce una predominanza effettiva» spiega Silvia Mariani, terapista della Neuro e Psicomotricità dell’età evolutiva (TNPEE) del Centro Medico Santagostino.

Per capire se un bimbo è mancino, dunque, bisogna osservarlo e fare attenzione ad alcuni dettagli, ad esempio quale mano predilige per giocare a palla o per prendere gli oggetti.

Tuttavia, si tratta di osservazioni che possono trarre in inganno perché «la percentuale di mancini “puri” (che cioè hanno occhio, mano, orecchio e piede sinistri dominanti) è solo del 3 per cento. È molto frequente che i mancini abbiano una lateralità crociata: ad esempio, utilizzano la mano destra per mangiare ma la sinistra per scrivere».

 

Test per mancini

Esistono delle prove di lateralità che possono provare a fare anche i genitori a casa per capire se i bambini siano mancini. «Si consiglia di effettuarli verso i sette anni, quando siamo certi che la lateralità sia ben formata».

  • Mano. Si osserva con quale mano scrive, svita un tappo, si pettina, si lava i denti, mette le monete nel salvadanaio o distribuisce le carte da gioco. Si può anche fare la prova dell’applauso, chiedendogli appunto di applaudire: la mano che mette sopra per compiere il gesto è generalmente quella dominante.
  • Occhio. Si fa la prova del mirino: si chiede al piccolo di guardare dal buco della serratura o nel un foro in una scatola, chiudendo un occhio. Quello che rimane aperto è l’occhio dominante.
  • Orecchio. Si chiede al piccolo di fingere di fare una telefonata o appoggiare l’orecchio alla porta per ascoltare un rumore e si vede quale dei due predilige.
  • Piede. Si mette il bambino in posizione eretta con i piedi vicini e gli si dà una piccola spinta in avanti. Il piede che si muoverà per primo per evitare la caduta è quello dominante. Si può verificare anche osservando con quale piede calcia la palla, o quale preferisce per infilarsi i pantaloni.

«Se tutti e quattro i distretti corporei preferiscono lo stesso lato, la lateralità si definisce omogenea. Altrimenti, sarà incrociata».

 

Caratteristiche dei bambini mancini

Ci sono tante credenze relative alle caratteristiche dei mancini: sarebbero più intelligenti, creativi ed empatici, perché governati dall’emisfero destro del cervello che avrebbe maggiori doti creative. «Si tratta di false convinzioni, che non trovano riscontro nella scienza. Semplicemente, i bambini mancini preferiscono utilizzare l’emilato sinistro del corpo».

Per questo, non esistono esercizi dedicati ai bambini mancini: «Possono avere qualche problema nella scrittura, perché andando con la penna da sinistra verso destra non vedono ciò che stanno scrivendo e passano sull’inchiostro fresco, con la possibilità di sporcarsi le dita e sbavare sul foglio. Si tratta però di problemi a cui si adattano con facilità e di cui sono praticamente inconsapevoli».

In alcuni casi, può essere utile utilizzare gli strumenti speciali realizzati appositamente per i mancini, come forbici, penne, matite e strumenti musicali. «Il consiglio è quello di comprarli solo se il bambino ha difficoltà a utilizzare gli oggetti standard. Nella maggior parte dei casi, infatti, i mancini si adattano spontaneamente».

 

Bambini mancini corretti
In passato, i mancini venivano corretti, con conseguenze anche gravi sul loro sviluppo: «si andava a modificare una predisposizione naturale rendendogli più difficoltosa la vita, soprattutto per quanto riguarda le attività grafiche e di scrittura».

Il fatto è che, essendo una minoranza, i mancini venivano visti con sospetto. Non a caso, il termine “sinistro” ancora oggi indica qualcosa di sbagliato, infausto e sfavorevole.

È anche una questione religiosa, nella Bibbia in riferimento al giorno del Giudizio universale è scritto: «Quando il Figlio dell’uomo verrà nella sua gloria con tutti i suoi angeli, si siederà sul trono della sua gloria. E saranno riunite davanti a lui tutte le genti, ed egli separerà gli uni dagli altri, come il pastore separa le pecore dai capri, e porrà le pecore alla sua destra e i capri alla sinistra. Allora il re dirà a quelli che stanno alla sua destra: Venite, benedetti del Padre mio, ricevete in eredità il regno preparato per voi fin dalla fondazione del mondo […] Poi dirà a quelli alla sua sinistra: Via, lontano da me, maledetti, nel fuoco eterno, preparato per il diavolo e per i suoi angeli».

I «giusti» dunque siederanno alla destra di Dio e gli «empi alla sinistra»; i primi erediteranno il regno, i secondi bruceranno tra le fiamme dell’inferno. Ecco perché fino a qualche decennio fa si riteneva che la mano sinistra fosse quella del diavolo e i mancini venivano corretti con metodi più o meno duri (ad esempio, l’ingessatura della mano) in modo da imporgli l’uso dell’altra mano.

Oggi invece si consiglia a mamme e papà di rispettare le attitudini dei piccoli, comprendendone le eventuali difficoltà e cercando di risolverle insieme.

 

Fonte

11/11/2018

 

 

Educar a un niño zurdo ó que se sospecha lo es

Los padres y los profesores del niño zurdo pueden colaborar en gran medida para que le sea mas fácil desenvolverse en un mundo pensado y diseñado para diestros.

La mano izquierda atada a la silla era el “pedagógico” sistema que se utilizaba antiguamente en las escuelas para evitar que los zurdos no escribieran con su mano hábil. Hoy en día la lateralidad está aceptada como algo normal y no un signo de torpeza.

Christine Urias

Los zurdos suman el 10% de la población y ven el mundo desde otra posición. Actividades que para los niños diestros no suponen un esfuerzo especial como cortar siguiendo una línea de puntos o aprender a escribir, tienen un grado de dificultad añadida para los zurdos. Estos pequeños problemas cotidianos pueden generar frustración, ansiedad o incluso falta de confianza en los niños, cuando por su edad no son capaces de reconocer la verdadera causa de su torpeza. Por eso, el niño zurdo necesita ante todo tolerancia y paciencia por parte de sus padres y profesores, no basta con dejar que se la arregle solo con su mano izquierda, hay que enseñarle a desenvolverse como zurdo.

Durante los dos o tres primeros años de vida muchos niños son ambidiestros, y es normal que en actividades cotidianas usen ambas manos indistintamente. Otros, en cambio, manifiestan desde muy pequeños su preferencia lateral. En general, se puede decir que la lateralización aparece entre los 3 y los 6 años. Durante los dos o tres primeros años de vida muchos niños son ambidiestros

La manera más sencilla de comprobar si un niño es zurdo o diestro es dedicando tiempo a observar como evoluciona su preferencia manual, viendo qué mano, pie u ojo utiliza cuando realiza de forma espontánea acciones como agarrar la mamadera ó el chupete, pintar con los dedos, mirar por un calidoscopio o por otro objeto, limpiar una superficie con un trapo, cepillarse los dientes, peinarse, llevar un vaso lleno de agua, saltar sobre un pie… etc.

Consejos para educar a un niño zurdo

No obligar a cambiar la mano. Si el niño zurdo es obligado a utilizar la mano derecha, implica que use la mano más débil y menos hábil para realizar sus tareas, esto lo hará torpe, inefectivo y lo agotará innecesariamente haciendo que el aprendizaje sea más dificultoso y frustrante.
Forzar la lateralidad de una persona conlleva muchos problemas“, así lo apunta Jane M. Healey, neuropsicóloga infantil y autora del libro El niño zurdo quién también agrega, “Cambiar las preferencias laterales del niño puede conllevar desventajas, como dificultades para distinguir la derecha de la izquierda, trastornos en la escritura, dislexia e incluso tartamudez“.

Guiarles como un espejo

Si la madre o el padre es diestro, la mejor manera de ayudar a un niño a aprender a realizar actividades sencillas, como abrocharse los cordones de los zapatos, o utilizar un tenedor, es sentarse frente a él e ir guiándolo como si fuera la imagen ante un espejo, de este modo podrá imitarlo con más facilidad.

Trabajar en clase

Los maestros deben de informarse desde un principio si hay niños zurdos en el grupo, prestarles atención y procurar que usen las herramientas adecuadas.
Sentarlos al lado izquierdo de los pupitres dobles o junto a otro niño zurdo para evitar que su codo choque con el del compañero diestro.
Sentarlos al lado derecho de la clase en relación a la pizarra, con el fin de que vean la escritura del maestro desde el mismo ángulo que ellos miran su escritura sobre el papel.
Colocar el papel o cartulina en el lado izquierdo de la mesa de trabajo e inclinarlo hacia la derecha.
Ubicarse al lado izquierdo del niño para darle las instrucciones.
Enseñarles a tomar el lápiz en la misma forma que lo hacen los diestros con el fin de evitar que adopten la posición de la mano “en gancho“, típica de los niños zurdos.

Herramientas para niños zurdos

Para un niño zurdo trabajar con una herramienta para diestros causará frustración por la incomodidad que esto supone. Hoy en día existen algunas herramientas que se han hecho especialmente para la mano izquierda que facilitan a los zurdos su actividad cotidiana.

Tijeras: tienen los filos invertidos, de tal manera que el izquierdo queda siempre por encima del derecho. De esta forma, se facilita la tarea de cortar en línea recta.

Sacapuntas: tiene la cuchilla al revés. El lápiz se toma con la mano izquierda y gira en el sentido natural del zurdo, contrario a las agujas del reloj ó antihorario.

Lapiceras y lápices: con grip para prevenir callosidades, hacer menos presión, evitar que resbalen los dedos y no tachar lo escrito con la mano

Reglas: con la numeración de derecha a izquierda para no tapar la lectura de los números con la mano.

Agendas y cuadernos: el espiral está a la izquierda y se puede abrir al revés. Permite, además de facilitar la escritura sin tropezar con el espiral, corregir la postura del cuaderno y la de la mano al escribir (algunos niños zurdos tienden a escribir con la mano torcida hacia dentro).

Libros para colorear: se abre al revés y tiene dibujos con referencias al niño zurdo.

Teclado de computadoras: con la calculadora a la izquierda.

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Visitado em 20/04/08

Educando niños zurdos

Ser zurdo es mucho más que usar tu mano izquierda más que la derecha. Es un don que por nada del mundo se debe tratar de cambiar. Los zurdos no son torpes ni pretenden hacer todo mucho más complicado; sólo viven en una sociedad que los ignora y antes los perseguía.

Problemas como el corcho que se queda en la botella, las tijeras que no cortan bien, las cuerdas de la guitarra están colocadas al revés, los pupitres universitarios, entre otros, son situaciones que se repiten con frecuencia.

Los zurdos no tienen nada fácil en un mundo en el que todo está pensado y hecho para la mayoría diestra. Quienes tienen su mayor habilidad en la mano derecha no se topan con la misma cantidad de obstáculos que, a diario, deben superar los que operan mejor con su mano izquierda.

Los zurdos, muchas veces, deben luchar contra las barreras que la sociedad les impone. Pero no solamente tienen dificultades físicas, sino que, además, son considerados como verdaderos “fenómenos”, casi como bichos raros que todo lo hacen al revés y de la manera más difícil.

En la casi totalidad de los idiomas derecho o diestro es sinónimo de correcto, justo, recto, hábil, listo, es decir, cualidades positivas. De izquierdo o siniestro no se puede decir lo mismo, ya que en los diccionarios significa también torcido, no recto, viciado, infeliz y hasta funesto.

Si alguna vez un zurdo, de los que tienen la suerte de seguir siéndolo, nos llama la atención por su torpeza se debe, sin duda, a que los elementos están contra ellos: las tijeras, los abrelatas, los pela papas, las máquinas de coser, las herramientas, los cuchillos, etc…

Afortunadamente en la actualidad estos problemas van disminuyendo debido a una mayor conciencia social sobre el desarrollo de las minorías. Hoy existen productos especiales y gran cantidad de literatura e información sobre la naturaleza de los zurdos. Incluso, grandes mitos se han propagado sobre las habilidades intelectuales y creativas de los que dominan más su lado izquierdo.

El hemisferio cerebral izquierdo (CONTROL lado DERECHO) controla el discurso, lengua, escritura, lógica, matemáticas, ciencia; aquí ésta el modo de pensamiento lineal. El hemisferio cerebral derecho (CONTROL de la MANO IZQUIERDA) controla la música, arte, creatividad, opinión, emociones, genio; aquí está el modo de pensamiento holístico.

Esta dominación del cerebro hace a los zurdos ser pensadores probablemente más creativos y visuales que a los diestros. Esto es apoyado por un mayor porcentaje de lo normal de zurdos en trabajos y profesiones como la música y las artes en general.

Los zurdos también son, generalmente, mejores en la percepción y el pensamiento tridimensional, generando, por ejemplo, a más arquitectos zurdos de lo normal. Los zurdos son también bastante buenos en la mayoría de los deportes de pelota por una mayor coordinación entre mano y ojo. Educando niños zurdos

Los niños zurdos necesitan tolerancia y paciencia por parte de sus padres y profesores, no basta con dejar que se las arreglen solos con su mano izquierda, hay que acostumbrarlos de a poco a enfrentarse con todas las tareas y quehaceres pensados para los diestros, partiendo por una de las primeras herramientas: las tijeras de punta redonda para niños.

Para un niño zurdo el trabajar con una herramienta para diestros causará frustración por la incomodidad y mal rendimiento, los padres deben preocuparse ya que estos problemas se solucionarían si el niño usa tijeras para zurdos, con lo cual el niño recuperará la confianza en si mismo.

Hay otras tareas que no requieren herramientas y que serán difíciles para el niño de desarrollar si no es guiado correctamente, por ejemplo atarse los cordones ya que deberá aprender a hacerlo al revés que la mayoría diestra.

Cuando nacen, los niños son ambidiestros, pero una tendencia suele manifestarse en un periodo corto de tiempo. A los dos meses se empieza a producir un reparto de responsabilidades entre la mano de trabajo y la mano creativa, pero solo a partir del tercer año se puede afirmar con algún grado de seguridad que un niño es zurdo. Pero existe un periodo comprendido entre los tres y los siete años denominado periodo de quirilancia, más conocido como ambidiestrismo. Para comprobarlo lo antes posible hay que observar a los niños con atención en las actividades que realizan (pintar, asir y tomar cosas, comer, hacer fuerzas, etc..). Ser zurdo, no se refiere solamente a la mano, sino también la pierna, ojo y oído que no deben ser dejados de lado.

Es durante la quirilancia cuando ambos hemisferios cerebrales son equipotentes, lo que quiere decir que aún no hay dominio de ninguno de ellos. En este momento se está realizando un proceso normativo de maduración que definirá la preferencia, es en esta etapa, donde algunas maestras o padres de familia que piensan que lo están haciendo muy bien facilitan la utilización del lado derecho sobre el izquierdo. Ésta es una actitud errada, porque es en este momento cuando el niño debe determinar su preferencia manual.

Cuando son obligados a usar la derecha, muchos de estos niños se convertirán en zurdos encubiertos. En otras palabras, personas con problemas de lateralización y que muchas veces son tratadas como si fueran disléxicas, cuando en realidad lo que tienen son dificultades de lateralización. Cuando se detecta que un niño es zurdo contrariado, no existen soluciones mágicas ni inmediatas. Se debe tomar en cuenta que éste no empezará a escribir con la mano izquierda, sobre todo si tiene entre 8 y 10 años, aunque debe permitírsele compensar el problema adiestrándolo en el manejo de la mano derecha.

La prueba de Oseretsky es la que puede ayudar a determinar cuál es el nivel de preferencia en el ojo, oído, mano y pie. Ésta es una prueba neuropsicológica realizada en el consultorio de un psicólogo y que toma una, dos y hasta tres sesiones. Consta de una serie de ejercicios, donde el niño o el adolescente tiene que ir definiendo sus preferencias.

La prueba, además de evaluar la lateralidad, detectará los procesos que no fueron consolidados y que están dando lugar a perturbaciones a nivel escolar.

Un deficiente rendimiento académico puede ser una señal de alerta para que los padres se den cuenta de que algo no está funcionando muy bien en el niño o el adolescente.

Una vez que se aplica la prueba y se obtienen los resultados, el psicólogo establece una línea de base y puede comenzar algún tipo de tratamiento para reducir el problema. Para ello, tendrá que trabajar con la familia y con el colegio al que asiste el afectado.

Los maestros deberían informarse desde un principio si hay niños zurdos en el grupo, para prestarles atención y ayuda: ubicarlos en el lugar correcto (siempre a la izquierda de su compañero de banco) para que la luz le llegue siempre desde el lado derecho; darle facilidades y procurar que use las herramientas adecuadas.

Existen algunos tests o pruebas complementarias que nos facilitan la posibilidad determinar en cada parte simétrica del cuerpo, la que domina.

El niño debe tener claro que no es anormal o posee alguna enfermedad y no tiene porque recibir bromas de sus compañeros. Una vez superado todos esos escollos, el niño funcionará y trabajará correctamente con su mano.

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Visitado em 20/04/08